En la época en que la autoayuda llena de mierda las librerías porque algunos paisanos que ya nacieron con la cartera llena se han pasado a escritores, el término self-made man que tan bien definió a Berlusconi, por ejemplo, vuelve a la actualidad. Eran los ochenta y mientras algunos presumían de billete en el bolsillo de su camisa, para los niños era el tiempo de soñar. Enric Burgstaller era de los que soñaban, quizá el que lo hacía más fuerte, y esperaba la Navidad como un regalo, pero no por los presentes, sino porque empezaba el París-Dakar. Una de las pasiones más grandes creadas por el ser humano. Aventura en estado puro y tardes imaginando como sería sortear dunas, navegar, perderse, llegar tarde al vivac para repasar la moto y salir. Un sueño. Solo era eso.

La imaginación es poderosa y de repente, de tanto verlo en tu mente, lo tienes. Aquellos viejos cacharros en que Peterhansel, Mas o Arcarons nos llevaron al desierto, ahora son motos de culto al alcance de casi todos. Enric lo imaginó tantas veces, que al final ha podido pasar dunas, pilotar sobre playas enormes y recorrer los mejores rincones de Marruecos en su Africa Twin de más de 30 años. El aventurero hecho a si mismo.

Tardes de BMX para escalar, inviernos enteros de pistas de debutantes con el abuelo Gerd, mucha BTT, fatbike en Laponia, alpinismo, tándem, kayak, viajar, navegar, sentir, enseñar, beber y compartir. Infinidad de actividades para convertirse en el aventurero hecho a si mismo. Todas las pasiones concentradas en una sola persona alrededor de la cual orbitan decenas de individuos que se quieren empapar de él. De Enric, de lo que es y de lo que hace.

Enric es mediterráneo y germánico. Despreocupado pero ordenado. Responsable y a la vez irresponsable. Un hombre meticuloso que siempre deja cosas al azar porque nada puede fallar. Es infalible y se preocupa por todos y ahí está su grandeza. Ahora empieza una nueva aventura llamada Transcontinental. Una locura en bicicleta que debe llevarlo de Geraardsbergen (Bélgica) a Meteora (Grecia) a lo largo de 4.000 kilómetros en 15 días con itinerario libre con tan solo 4 puntos de control. Un reto para el que dicen que hay que prepararse toda la vida.

Pero Enric es distinto. Lo visualiza, lo ve, lo tiene. No teme. Saldrá como tantas veces a rodar, pero esta vez más largo, casi infinito. Una bicicleta, dos entrenamientos de calidad, un saco, un colchoncillo, pocas herramientas, algo de ropa y un paquete de tabaco en el zurrón para 15 días de aventura en solitario que empiezan el 28 de julio a las 22:00. Una aventura con final feliz porque en Meteora o donde sea lo recibirán como el campeón que es Bruna, Roc y Miriam, el corazón con el que pedaleará. Porque no se pedalea con las piernas, se hace con el corazón y con el apoyo de todos.

Gracias Mike Hall por crear la Transcontinental. Debe ser la hostia pedalear por el cielo. No lo acabarás, es infinito.

Esta tarde a las 20:00 empaquetará la bicicleta en Bike & Pons (Cr. de la Pau, 9 de Manresa) y empezaremos todos el viaje. El aventurero hecho a si mismo.

Sigue a Enric en la Transcontinental:
Twitter: https://twitter.com/e_burgstaller
Instagram https://instagram.com/e_burgstaller
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